domingo, 16 de enero de 2011

UANL:FFYL_AXIOLOGIA, Reporte de lectura: Frondizi, Risieri, INTRODUCCION A LA AXIOLOGIA. Ed. FCE. MEXICO. 1974. pp. 49 – 56. ALUMNO: FELIX GPE. CASTILLO ALVARADO. MAT.0915811. Entregó en fecha: 2009. CIUDAD UNIVERSITARIA

 

En este segundo comentario en torno a la obra de Frondizi, introduce el tema sobre las axiologías de carácter subjetivista, en el primer punto aborda la postura axiológica planteada por A. Meioning aunque como dice Frondizi, algunos autores españoles lo señalan como autoridad original en esta corriente axiológica en realidad no lo es así, para F. es Adam Smith[1] quien inicia en este sentido la corriente subjetivista en la axiología, es opinable la manera en que discrimina la época clásica, medieval, y la moderna, como justificante nos da una referencia hacia un texto de L. Lavalle, Traité dus Valeurs, Tomo I, libro 1, parte 2, pp. 33 – 91, y dos historias de la axiología más en las que sustenta dicha afirmación, habría que revisar cuidadosamente y exactamente que dicen estos tres autores para verificar efectivamente que no se ha escrito con anterioridad algo en este sentido, de momento damos el beneficio de la duda [pp. 49 - 50], por parte de los alemanes esta H. Lotze (1817 – 1881), con los esquemas reduccionistas que el autor refiere hacia intentar reducir la lógica, la ética y la metafísica a la axiología, llama poderosamente mi atención el aspecto que tiene en este contexto la separación de las ciencias culturales con respecto de las ciencias naturales, pero entiendo claramente la razón de dicho intento, cito a Frondizi: “[…] con esta separación se evitaba los intentos imperialistas del positvismo, pues la naturaleza era ajena al valor y, por consiguiente, los métodos de las ciencias naturales no serían aplicables a una realidad donde el valor asumía importancia de primer orden” de ahí que como dice Frondizi, Rickert, derivó la obra ciencia cultural y ciencia natural.[p. 51] y luego Frondizi cita a Nietzsche [1884 - 1900], que aunque como refiere Frondizi la filosofía de Nietzsche es precisamente él quien reavivo el tema de los valores de manera explosiva, violenta y apasionada, luego cita a F. Brentano [1838 – 1917], de ahí la influencia en Meinong, Ehrenfels, sus discípulos, pero es Husserl quien toma bases y fundamentos acerca de la intencionalidad para la construcción de su Fenomenología, posterior a Husserl, también vemos influencia de F. Brentano en Max Scheler y Nicolai Hatmann, Brentano se inspira principalmente en la doctrina de los Escolásticos especialmente en San Anselmo, Abelardo de acuerdo a lo que refiere Frondizi [p. 52], Meinong parte de ello para elaborar la primera construcción axiológica subjetivista, basándose en los datos psicológicos presentes en la naturaleza del sujeto, pero luego C. v. Ehrenfels (1850 – 1932), hace una crítica a esta postura axiológica, que Frondizi la refiere como polémica entre Meinong con Ehrenfels (pp. 52 – 53) se dan entre sí una serie de exposiciones teóricas con respecto al punto de vista que han partido ambos que aunque es prácticamente el mismo punto de inicio en cuanto a su reflexión axiológica, es decir, en el sustento psicologista, los nombres y al reseña completa de los artículos publicados por ámbos están detallada en la p. 53, esta “discrepancia creadora” como lo menciona Frondizi, según él se puede sintetizar de la siguiente manera cito a Frondizi: “[…] Reducida a términos escuetos, la polémica se puede sintetizar así. Sostenía, Meinong, en sus Investigaciones psicológico-éticas que es necesario partir de la valoración como hecho psíquico. Cuando examinamos tal hecho psíquico encontramos encontramos que pertenece al campo de la vida emotiva, que se trata de un sentimiento” (cfr. p. 54). El valor es, en verdad, un estado subjetivo, de orden sentimental, pero que mantiene una referencia al objeto a través del juicio existencial. Escribe Meinong que “un objeto tiene valor en tanto posee la capacidad de suministrar una base efectiva de sentimiento de valor” (Cfr. Psychologisch-ethische Unterschungen zur Werthheorie, p. 25). La contestación que hace Ehrenfels hacia la postura antes citada por parte de Meinong, es en razón de que como apunta Frondizi: “[…] Si una cosa es valiosa cuando es capaz de producir en nosotros un sentimiento de agrado, serán valiosas tan solo las cosas existentes. En verdad, valoramos también lo que no existe: la justicia perfecta, el bien moral, jamás realizado. Por esta razón, no cree Ehrenfels que el fundamento de los valores pueda encontrarse en el sentimiento de placer o agrado, sino que hay que buscarlo en el apetito, en el deseo.

Son valiosas las cosas que deseamos y apetecemos”(cfr. p. 54 – 55), posteriormente apunta Frondizi: “el traslado del fundamento de los valores del agrado [Meinong] al deseo [Ehrenfels] no implica, por supuesto, una modificación sustancial de la tesis subjetivista, pero permite a Meinong hacer algunas objeciones que obligarán a su colega a reajustar la doctrina” por lo que Meinong ahora le cuestiona a Ehrenfels siguiendo a Frondizi: “[…] sostiene Meinong, que el valor de un objeto, no puede depender de que se lo desee o apetezca, puesto que se desea lo que no se posee, y valoramos en cambio, las cosas existentes, que ya poseemos, como el cuadro que tenemos, en nuestra sala, la riqueza que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida, etc…” [p. 55], por lo tanto, luego, Ehrenfels contesta a tales objeciones en los siguientes términos: “[…] Valoramos ciertas cosas existentes porque pensamos que de no existir o de no poseerlas, las desearíamos[…] Esta modificación [por parte de Ehrenfels a su postura axiológica] le permite proponer una nueva definición: el valor es una relación entre sujeto y un objeto que, debido a una representación fuerte y completa del ser del objeto determina en nosotros, dentro de la escala de nuestros sentimientos de placer y dolor, un estado emotivo más intenso que la representación del no ser de ese mismo objeto”(p. 55), luego, ambas posturas de los dos autores que cita Frondizi, cada uno se va aproximando entre sí hacia sus posturas: “[…] Admite Meinong que valoramos también lo inexistente pero que, al valorarlo, queremos afirmar, que si el objeto llegase a existir nos produciría un sentimiento de agrado. Distingue Meinong un valor actual y un valor potencial […] el valor de un objeto –escribe Meinong- consiste en la capacidad para determinar el sentimiento del sujeto, no solo por la existencia del objeto, sino también por su no existencia. […] No renuncia Meinong con esto a su tesis básica que ve en el sentimiento del agrado el fundamento último del valor” (p. 56)


[1] Dicho filósofo escocés es autor entre otras obras de sayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, en la que sostiene que la riqueza procede del trabajo.

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