jueves, 24 de junio de 2010

Comentario al texto online Antropología y modernidad deVaclav Hubinger.

"Llegado a este punto, conviene plantear una pregunta importante. ¿Para qué sirve la antropología social/cultural en general y en los países postotalitarios en particular? Un antropólogo y filósofo rumano ha señalado que: 'pareciera que la antropología cultural es capaz de cumplir, en el campo más amplio de las ciencias sociales, la función paradigmática que la física tiene en las ciencias naturales' (Geana 1992: 313). Yo lo llamaría un enfoque orientado hacia la ciencia, pero hay otras opciones. Como ya se ha señalado, el discurso no antropológico parece estar mal informado acerca de la antropología. Si esto sucede en países con una disciplina institucionalmente bien establecida, ¿qué podemos esperar de otros países?[...] No sólo está en juego el 'contenido científico' sino también la identidad cultural y psicológica: 'La etnología en Croacia escribe hoy su propia historia como emancipación de las redes hegemónicas e ideológicas' (Prica, 1995: 11)."

A la pregunta: ¿qué es la “modernidad”?, Václav Hubinger nos refiere varias nociones o conceptos a la cuestión de la “modernidad” o lo “moderno”, nos dice: ”[…] Al parecer, es un ejercicio inútil intentar descubrir qué es 'moderno', 'modernidad' y 'modernismos'. No sólo es difícil definir la modernidad, sino también fechar sus orígenes (ya sea 1492, la Ilustración, la invención del motor a vapor, o cualquier otro acontecimiento). En términos generales, la modernidad es una actitud ideológica, la expresión de una manera específica de ver y comprender los hechos en el tiempo como continuidad y también como ruptura. Como señalaba Harris (1996: 3), 'el periodo modernista está constituido por la idea de ruptura.'”[1]

Por otra parte es interesante que el propio concepto de modernidad implique movilidad cual si fuera un objeto físico: ”El concepto de 'modernidad' sugiere un movimiento hacia arriba y adelante, mientras que 'no moderno' se refiere a un movimiento en otra dirección (generalmente, la contraria) o a una ausencia total de movimiento.”[2]

Tomando la primer noción de modernidad y la segunda que hemos citado en el segundo párrafo, consecuentemente nos lleva a la siguiente descripción que nos da Václav: “[…] Según esta visión, el concepto de modernidad es una construcción creada por el tipo de mentalidad que dio a luz a los conceptos de 'evolución', 'desarrollo', 'progreso', 'revolución', y a sus contrarios, por ejemplo, el 'atraso'. Todo esto se debe, entre otras cosas, a nuestra fe en telos, en un sentido fundamental del mundo y sus cambios. A diferencia de muchas de las culturas estudiadas por los antropólogos, nuestro mundo busca el cambio permanente con el fin de ser un mejor lugar donde vivir, si bien algunos de nuestros contemporáneos intentan reproducir su propio mundo en su forma actual porque, en su opinión, es el mejor de los mundos. Por alguna razón, no se les considera 'modernos', aunque ya no se les encasilla como 'atrasados'.”[3] Y también respecto de este mismo orden de ideas:” […] el concepto de modernización ha asimilado el significado de 'pertenecer a la sociedad occidental contemporánea', como si ésta hubiese sido una condición a la que aspiraba casi toda la humanidad. A quien no parezca compartir esta opinión, por las razones que sea, se le encasilla como 'atrasado' o 'ligero' y se ve condenado a desaparecer en un futuro previsible.”[4]

El concepto o la idea de modernidad excluye necesariamente lo que ‘aparentemente’ quedo atrás: “[…] Dos fenómenos mutuamente excluyentes, modernidad y tradición, se oponen. Es un lugar común el hecho de que los países, Estados, regímenes y partidos políticos, así como los propios individuos, suelen definirse a sí mismos a través de sus supuestas relaciones y las relaciones de sus oponentes con la modernidad. En efecto, 'en la mayoría de los casos, son los intelectuales occidentales que demuestran ser prisioneros de ideas tradicionales al adherir a la rígida y excluyente distinción entre lo 'tradicional' y lo 'moderno'... Nos encontramos atrapados en la lógica de dicotomías heredadas...' (Sahlins, 1992: 21).”[5]

Para finalizar nuestro breve comentario a la lectura realizada, y tomando el punto de propuesta por parte de Václav en las conclusiones de su artículo: “[…] Hay una cosa que puede hacer perdurar a la antropología como parte indispensable del mundo moderno: formular preguntas y respuestas acerca de la sociedad moderna. En mi opinión, la antropología se vuelve realmente significativa cuando no es una 'ciencia compleja del hombre y la sociedad', sino cuando se convierte en un modo filosófico de pensar los seres humanos y la cultura.”[6], y esta propuesta es incluso necesaria porque implica la revisión de las ideologías subyacentes en los conceptos de modernidad existentes a partir precisamente del anthropos, para no perder de vista el origen del término ‘humanitas’, el cual proviene de ‘humus’ (Cfr. Gn 3,19) palabra compleja en términos semánticos, simbólicos, y conceptuales también, pero no por ello menos importante ‘humanitas’, de aquí que sea propia la tarea del humanista el confrontar, opinar, proponer, comentar, y propiciar el diálogo en torno a estos conceptos en la actualidad, nuestra opinión es que es un deber ético dilucidar activamente estos conceptos, de modo revisionista.

BIBLIOGRAFÍA O FUENTE DE INFORMACIÓN CITADA:

http://www.unesco.org/issj/rics154/hubingerspa.html

 


[1] HUBNIGER, Václav. "Antropología y modernidad". sitio web "UNESCO.ORG",[ Traducido del inglés] entrada del -sin fecha visible en la página-, consultado el 25/Agosto/2009. URL: http://www.unesco.org/issj/rics154/hubingerspa.html. [párrafo: 7]

[2] Cfr. Ibidem. [párrafo(s): 11].

[3] Cfr. Ibidem. [párrafo(s): 11].

[4] Cfr. Ibidem. [párrafo(s): 14].

[5] Cfr. Ibidem. [párrafo(s): 16].

[6] Cfr. Ibidem. [párrafo(s): 41].

2 comentarios:

  1. Me podria ayudar a encontrar la tesis como tal que defiende el autor
    el cuerpo argumentativo y las conclusiones

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